Iglesia del Corpus Christi

Puerta de entrada a la iglesia del Corpus Christi

El acceso a la iglesia del Corpus Christi se sitúa en la calle Real. Un arco gótico del siglo XV permite penetrar en un patio, al fondo del cual se encuentra una puerta en arco de herradura. En la parte central de ésta, encontramos la inscripción "Soli Deo honor et gloria" (al Dios único, honor y gloria) y en un ángulo, la fecha de la primera restauración.

Una leyenda cuenta que en 1410 el sacristán de la iglesia de San Facundo tenía muchas deudas y solicitó un préstamo a un acaudalado médico judío de la ciudad. Este último aceptó a condición de recibir a cambio una hostia consagrada. El sacristán aceptó y el intercambio se realizó una noche en una calle que ahora se llama “Malconsejo”, en recuerdo de este acontecimiento. El médico se reunió con otros judíos en la sinagoga Mayor de Segovia y decidieron tirar la hostia consagrada en un caldero de agua hirviendo. Antes de rozar el agua, la hostia se quedó suspendida en el aire, entonces la sinagoga empezó a temblar y se abrió una grieta en una pared de la que milagrosamente salió el cuerpo de Cristo, que atravesó la ciudad volando hasta refugiarse en el Monasterio de la Santa Cruz.

Cuando el obispo de Segovia se enteró de esto, quiso investigar los hechos. El sacristán confesó inmediatamente y el médico fue arrestado y condenado a muerte. El rey Juan II confiscó la sinagoga y la ofreció al obispo, que la consagró al culto cristiano y le dio el nombre de la iglesia del Corpus Christi, como testimonio de lo que allí aconteció. Este la cedió a la comunidad de religiosas Clarisas que todavía la ocupa.

En la entrada de la iglesia del Corpus Christi, un cuadro de Vicente Cutanda, “El milagro de la Eucaristía”, ilustra este hecho.

Esta iglesia constituye un lugar sagrado para las religiones cristiana y judía. Sirvió de Sinagoga hasta 1410, fecha en la que fue confiscada a la comunidad judía. De las cinco sinagogas que tuvo la ciudad es la que mejor ha conservado su estructura original, a pesar del incendio de 1899 que destruyó su techo y su decoración.

La puerta de San Andrés, entrada al barrio judío

A unos metros de la iglesia del Corpus Christi, la puerta de San Andrés da acceso al barrio judío.

A pesar de que no hay documentos que demuestren la presencia de judíos en la ciudad antes de 1215, los historiadores afirman que esta posibilidad existe, al menos desde finales del siglo XI. Pero es sobre todo en siglos posteriores que la presencia judía en Segovia va a ser más notable, y destacará en densidad respecto a la de otras ciudades castellanas.

Una fecha decisiva en la historia de la aljama de Segovia es el 2 de febrero 1412, año en el que se obliga a las comunidades judía y musulmana a agruparse en el interior de las ciudades, en las zonas cerradas y delimitadas por murallas. El barrio judío se extendía desde la calle de la Almuzara al norte, hasta la muralla de la ciudad al sur, entre el antiguo matadero y la puerta de San Andrés.


El Postigo del Sol

El decreto firmado por los Reyes Católicos en 1480 dio lugar a la creación de un verdadero gueto judío, en el que la población quedó definitivamente confinada hasta su expulsión en 1492. La separación de judíos y musulmanes del resto de la población cristiana de Segovia en 1481 supuso la creación de un barrio cuya población era cuatro veces superior a la del agrupamiento precedente de 1412. Se extendía a lo largo de la muralla al sur y al norte, entre la primera Sinagoga mayor y la iglesia de San Andrés.

Esta muralla estaba cerrada por siete arcos o puertas fortificadas, a las que debemos añadir la puerta de San Andrés y el Postigo del Sol.




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Lugares legendarios de Segovia

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